CENTRO DE ESTUDIOS E INVESTIGACION EN DESARROLLO Y ASISTENCIA SOCIAL

 
 
 
 
 

Enrique Del Val Blanco -- Posted by noticias on Monday, June 22 2009

Desastre aéreo

Enrique del Val Blanco  23-Abril-2010

Muchos mexicanos, y también extranjeros, nos preguntamos cuáles son los acuerdos y privilegios que gozan las compañías aéreas nacionales Aeroméxico y Mexicana para hacer lo que les da la gana con quienes no tenemos más remedio que utilizar y pagar por sus servicios.
Cada día es mayor el número de pasajeros con quejas, muchas de las cuales quizá no lleguen a ser del conocimiento de las autoridades. Tan sólo hay que pasear por cualquier aeropuerto nacional para ver el estado de ánimo que genera la mala la calidad de los servicios que ambas prestan. Desde exorbitantes tarifas, sobre todo en tramos donde son casi únicas, hasta el cada día mayor desprecio hacia los pasajeros en aspectos tan concretos como la puntualidad en salidas y llegadas. Ya ni se molestan en poner el letrerito de “vuelo a tiempo”, porque por alguna razón mágica esto ya no es posible. Todavía recordamos cuando Aeroméxico presumía de ser la compañía con mayor puntualidad. Pero son polvos de otros lodos.

Ahora encontramos fallas en los asientos, el aire acondicionado, las luces de lectura, en extravíos o aperturas de maletas, y así podríamos continuar. De un tiempo para acá las dos empresas han caído muy bajo. También se comenta que varios vuelos han debido regresar a su origen por fallas, que según las compañías están dentro del rango, pero empezamos a dudar de que estén siguiendo todos los manuales para tener las aeronaves en perfectas condiciones. Las fallas que hay dentro de la cabina así lo indican.

Ante este panorama, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) parece ser muy tolerante, como si el problema fuera entre particulares y no estuviera obligada a vigilar la operación, más allá de declaraciones aisladas sobre la conveniencia de que ambas líneas se fusionen nuevamente.

Propuesta que, por cierto, han rechazado las mismas, como si su situación financiera fuera bonancible. Incluso, recientemente nos enteramos por los medios de comunicación de que el organismo público Aeropuertos y Servicios Auxiliares contrató un crédito para apoyar a las empresas que tienen problemas para pagar el combustible, lo que parece absurdo en esta economía del sacrosanto “libre mercado”.

Si nos basamos en lo que sabemos de este sector a nivel internacional, donde las fusiones están a la orden del día, parece imposible que estas dos compañías puedan seguir operando separadas, con los resultados económicos que tienen y con la situación económica que prevalece en todo el mundo. Hay absurdos, como la competencia irracional que se hacen en las mismas rutas, notablemente en el extranjero donde, por cierto, sí ajustan sus precios e incluso hacen ofertas ruinosas para competir con compañías de otros países y llenar sus vuelos.

La comunicación aérea es un tema de prioridad nacional, sobre todo al considerar la insensata decisión de hace unos años de eliminar el transporte ferroviario de pasajeros.

Poco a poco nos acercamos inexorablemente a la quiebra o suspensión de pagos de Aeroméxico y Mexicana. Y claro, cuando ocurra, el gobierno federal, sea del partido que sea, tendrá que entrar a salvarlas una vez más.

Sería conveniente que la SCT dejara un poco de sus múltiples ocupaciones y le pusiera atención a este sector, para poner orden antes de que sea demasiado tarde y los ineficientes dueños actuales tiren la toalla o, lo que es peor, hagan el tradicional gran negocio con el salvamento del gobierno.

Se debería revisar desde que se les vendieron y verificar a qué se comprometieron; seguramente se encontrarán muchas de las respuestas de lo que sucede.

Ya no queremos otra historia de empresas quebradas y empresarios ricos.

Analista político y economista

http://www.eluniversal.com.mx/

 
 
 
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